martes, 7 de septiembre de 2010

LA VUELTA

El descenso parecía simple, había que deshacer lo hecho, pero no lo fue. Tardamos más horas en bajar que subir, nos des orientamos un poco. La verdad que yo en ningún momento estaba orientada, entre mi poca experiencia en montaña, poca o ninguna, y que sólo me dedicaba a hacer fotos, no podía ayudar mucho ni quejarme.
Nevó, granizó, llovió pero llegamos al coche. Habían pasado 9 horas desde la primera foto, 9 horas caminando y mereció tanto la pena. Mi cámara en ese momento valía un tesoro, bueno, más bien la tarjeta de mi cámara.