Todo sucedió en un instante. Llevaba una hora caminando en dirección a la Vega de Ario, en los Picos de Europa. No había empezado a cansarme todavía, pero en una breve parada para divisar el paisaje, sentí una llamada. Alcé levemente el cuello y estaba allí, ligeramente iluminada por el sol, al final de un escenario ensombrecido, la cima de esa montaña. No me quedó otra alternativa que romper con el plan establecido y emprender un nuevo camino hacia ella.
martes, 6 de abril de 2010
LA LLAMADA
Todo sucedió en un instante. Llevaba una hora caminando en dirección a la Vega de Ario, en los Picos de Europa. No había empezado a cansarme todavía, pero en una breve parada para divisar el paisaje, sentí una llamada. Alcé levemente el cuello y estaba allí, ligeramente iluminada por el sol, al final de un escenario ensombrecido, la cima de esa montaña. No me quedó otra alternativa que romper con el plan establecido y emprender un nuevo camino hacia ella.
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